
El divorcio suele llevar a un esposo o una esposa a preguntarse: «¿Puede el tribunal dejarme sin ningún bien?» Si usted no conoce la ley, está a punto de divorciarse y alguien intenta quitarle su vivienda, su automóvil o su participación en un negocio, realmente podría perderlo todo.
Sin embargo, en Florida, la función del tribunal es distribuir los bienes entre los cónyuges que se divorcian de manera justa conforme a la ley.
No necesariamente.
La ley de Florida se basa en el principio de equitable distribution (distribución equitativa), es decir, una distribución justa de los bienes matrimoniales.
Una división del 50/50 suele ser únicamente el punto de partida. Después de analizar los documentos y las circunstancias del caso, el tribunal puede determinar que los cónyuges reciban participaciones diferentes.
La verdadera pregunta no es si el tribunal puede dividir los bienes de manera desigual, sino si existen fundamentos legales para hacerlo.
El tribunal evalúa las circunstancias de cada caso de manera individual. Para ello, analiza cómo fueron adquiridos determinados bienes, si fueron comprados, recibidos como regalo o heredados, de conformidad con la Florida Statute § 61.075.
La ley exige que se tenga en cuenta la contribución de cada cónyuge al matrimonio, y no únicamente la contribución económica. Por ejemplo, si uno de los cónyuges dedicó veinte años a criar a los hijos y cuidar del hogar mientras el otro desarrollaba su carrera profesional, el tribunal tomará esas circunstancias en consideración. Toda contribución tiene valor.
Si alguien cree que obtendrá una ventaja vendiendo rápidamente un apartamento por debajo de su valor de mercado o transfiriendo dinero a familiares, amigos o a una nueva pareja, está equivocado.
En Florida, este tipo de conducta se conoce como dissipation of marital assets, es decir, la disipación de bienes matrimoniales.
Si el tribunal determina que uno de los cónyuges utilizó deliberadamente bienes matrimoniales para su propio beneficio, esa conducta puede dar lugar a que el otro cónyuge reciba una mayor parte de los bienes matrimoniales restantes.
En la mayoría de los casos, los bienes adquiridos antes del matrimonio no están sujetos a división. Por ejemplo, si antes de casarse usted compró un reloj Rolex o un Mustang modelo 1968, esos bienes seguirán siendo de su propiedad exclusiva.
Su derecho de propiedad también se mantendrá si vende el vehículo y —este es el punto clave— compra una embarcación con el dinero obtenido, sin utilizar fondos matrimoniales. Esa embarcación también se considerará un bien separado. No registre la embarcación a nombre de ambos si no desea tener que dividirla en el futuro.
Tenga en cuenta que el derecho de familia de Florida reconoce el concepto de commingling, es decir, la mezcla de bienes o fondos separados y matrimoniales. Por ejemplo, si usted compró una vivienda antes del matrimonio, pero la hipoteca fue pagada con fondos matrimoniales y posteriormente ambos realizaron reformas y construyeron una piscina, aumentando así el valor de la propiedad, la vivienda en sí puede seguir siendo un bien separado de uno de los cónyuges. Sin embargo, el valor de las mejoras realizadas con fondos matrimoniales, así como parte del incremento del valor de la propiedad, pueden quedar sujetos a la distribución equitativa.
En un proceso de divorcio, los estados de cuenta bancarios, los contratos, los comprobantes de pago y la posibilidad de demostrar el origen de los fondos invertidos tienen una importancia fundamental.
Como regla general, los bienes recibidos por herencia no forman parte de los bienes matrimoniales. Sin embargo, tan pronto como usted deposita esos fondos en una cuenta bancaria conjunta y los utiliza para realizar gastos, demostrar que siguen siendo bienes separados se vuelve considerablemente más difícil.
Supongamos que su abuela le dejó una herencia de 100.000 dólares. Conforme a la legislación de Florida, ese dinero constituye un bien separado. Pero imagine que lo deposita en una cuenta bancaria conjunta con su cónyuge. Con el paso del tiempo, ambos añaden más fondos a la cuenta y compran una vivienda en Tampa. Cinco años después, usted no podrá demostrar que fueron precisamente sus fondos heredados los que se utilizaron para adquirir esa propiedad. Lo más probable es que el tribunal divida el valor de la vivienda en partes iguales.
Para conservar el carácter de bien separado de esos 100.000 dólares, debería haber abierto una cuenta bancaria exclusivamente a su nombre, haber realizado la compra desde esa cuenta y haber conservado todos los estados de cuenta bancarios que acreditaran el origen de los fondos.
El divorcio no significa que uno de los cónyuges vaya a quedarse sin bienes. Sin embargo, la proporción que corresponda a cada cónyuge, la composición de los bienes y la posibilidad de conservar determinados activos como bienes separados dependerán de las circunstancias específicas del caso y de las pruebas presentadas ante el tribunal.
Si se está preparando para un divorcio o ya se enfrenta a una disputa sobre la división de bienes, consulte con un abogado especializado en derecho de familia en Florida. El abogado evaluará su situación y le indicará qué documentos y pruebas debe preparar para proteger eficazmente sus intereses.